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¿NO compartir la comida te convierte en un monstruo?

Actualizado: oct 29


27.763 es el número de pasos que dimos, mi pareja y yo, para visitar todo el barrio gótico de Barcelona, un singular barrio emblemático y humilde de la ciudad Condal.

https://www.disfrutabarcelona.com/barrio-gotico-barcelona

En el transcurso de la visita guiada, tuvimos mucha suerte de llevarnos una botella de agua y que nos dejaran entrar en algún local o hotel vaciando el agua para ir algo más ligeros de peso.


La visita finalizó alrededor de las 20h, paramos a descansar en un banco de plaza Catalunya contemplando a los turistas moverse por la ciudad, a l@s skaters hacer de las suyas por la plaza y las palomas, reinas de la Barcelona, conglomerándose alrededor de una señora como multitud que se están manifestando.

Por suerte, decidimos levantar el vuelo antes de vislumbrar con nuestros propios ojos la película {el ataque de las palomas}, provocado por la ingesta de pan que llevaba en el carro la señora de las palomas.


Nos dirigimos a casa debatiendo que podríamos cenar esa noche mientras veíamos en la televisión el partido de la liga de fútbol del FC Barcelona, finalmente acordamos cenar sushi variado con un buen vino para rematar el día. Aunque habíamos decidido que queríamos cenar, no paramos de darle vueltas a la comida, y seguir hablando de ellos como si no hubieses un mañana. Nos estábamos retroalimentando, llevamos más de 5 horas sin comer dando vueltas por un Barrio enorme, sólo bebiendo agua con pequeñas paradas de pipi, de aquí que nos llamará la atención picar un kebab.


A punto de llegar a casa, a cinco minutos, vivos un pequeño local que servían pizzas al corte, vi un pequeño volcán de pizza relleno de tomate, jamón dulce y mozzarella. Compré la bola de pizza con el zumbido de mi pareja en la oreja izquierda “no te la comas ahora que no tendrás hambre para comerte el sushi, yo no quiero”.

A 56 pasos para llegar a la puerta de casa me dijo “me cedes un trozo para probarlo” (con carita de pena). Le entregue el volcán de pizza y ella arrancó un buen trozo con los dientes y me lo devolvió sonriente (lamiendose los lábios).


De seguida, mi cara cambio como gatito que te mira con lástima, observando el trocito de pan, sí, sólo pan, no había tomate, jamón o queso… esa parte que me estaba reservando para mí, sólo para mí, la mejor parte del volcán se esfumo en un suspiro.


Pd: “No dejes las cosas buenas para el final, trata de gozarlas al máximo” – Proverbio Chino

Victor Delgado Reyes
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