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LECCIONES Y AVENTURAS EN LAS COPAS DE LOS ÁRBOLES

Actualizado: ago 13


Hola, bienvenid@s tod@s. Esta historia comienza un día de primavera cualquiera, un sábado como cualquier otro, pero en esta ocasión decides ir a probar algo diferente a lo que normalmente haces. Nos encontrábamos en aquel momento mi pareja y yo, de buena mañana delante de un bosque donde teníamos que realizar la actividad; sí os preguntáis cual, diré sin más dilación que se trata de “caminar entre arboles”. Supongo que ya conocéis esos circuitos donde hay puentes, cuerdas, redes, troncos y tirolinas con los que tienes que ir pasando de una plataforma a otra por las cimas de los árboles, en ocasiones a más de 10 metros por encima del suelo. Tras la instrucción y los circuitos básicos llega el momento de la diversión, donde te enfrentas a unos buenos retos de agilidad y equilibrio.

Recuerdo bien que en uno de los puentes de madera quería ir un poco de “sobradito” para impresionar a mi pareja, cuando puse mal un pie y al ser tan pequeño el tablón me resbalé cayendo y quedando con una pierna colgando en el vacío. Por si no fuera suficiente el golpe, la postura ridícula y el hundimiento del ego, mi pareja no se pudo contener de su excesiva carcajada, como es obvio. Menos mal que para estas circunstancias está la cuerda de seguridad, he de reconocer que es un mal trago estar ahí colgado ya que encima tienes que hacer peripecias para poder incorporarte y continuar por tu camino en las “nubes”. En el último bloque, ya era hora, nos enfrentamos al reto final, el circuito negro, el más difícil y el de más altura. Ya había una pareja haciendo de “monitos” por los árboles y decidí mirar a ver cuán costoso era el camino.


El chico a paso seguro y avanzando sin mucha dificultad, paso el tramo del puente que parecía peligroso y llegó a lo mejor del camino, el tramo de la tirolina más larga del lugar; se lanzó sin pensárselo 2 veces y dejo completamente SOLA a la chica que iba unas plataformas por detrás. Mis ojos se centraron en la chica, una joven de entre 25 y 30 años, parecía que lo estaba llevando bien, paso cauteloso y agarrando todo lo que podía a su paso, pero el destino es caprichoso y a la mitad del puente se le cruzó un pájaro por delante suyo que le hizo dudar, desconcentrase y dar un paso en falso acabando colgada entre tronco y tronco. Imaginaros la situación, tenía la mitad del cuerpo colgando en el vacío, agarrada con fuerza al tronco que tenía más cerca y suerte de la cuerda de seguridad que evito una caída terrible de 15 metros de altura. Ella completamente sola en mitad del circuito, gritando con desesperación y sin fuerzas para levantarse por sí sola, miraba para todos lados en busca de socorro.


El chico, el nuevo “Tarzan”, no se enteró de lo ocurrido y sin posibilidad de ayudarla finalizó correctamente la prueba. El monitor que debería estar pendiente se encontraba atendiendo muuuy amablemente a un par de jovenzuelas que estaban distraídas en mitad de aquel bosque. Por suerte, hay más de un monitor en las instalaciones y avisándose a través de walkies, llevaron al lugar de lo sucedido una escalera enorme que tienen para rescatar a las personas que se quedan colgando cual pata de jamón serrano. Tras cinco minutos de incesantes berridos de la pobre chica, la pescaron de la cuerda que la sujetaba a la vida y la pudieron rescatar. Ya en tierra firmen cuando aún le temblaban las piernas veo como se acerca el chico con cara de asustado al haberse enterado de todo lo sucedido, ella con cara de pocos amigos le empieza a recriminar que donde estaba, que la había abandonado allí colgada y una larga lista más de quejas que no logro recordar…


Finalmente, yo pude realizar el circuito sin ningún problema y tomé las precauciones de no quedarme colgado. Os diré una cosa: Cuenta la leyenda que esa chica no volvió en años a un bosque y que esa noche “Tarzan” durmió en el sofá.

Johnny A. Gaspar Utrera
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