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Escapada nocturna de Johnny ¡INMERSIVA!


Estaba en mi casa a eso de las diez de la noche, una noche tranquila sin mucha cosa que hacer en casa salvo coger el móvil y cotillear por las redes sociales. De repente, vinieron dos amigos a buscarme por casa para "salir de trankis". Puesto que no tenía mejor plan, bajé de casa, me subí al coche y directos a la aventura.


Me encontraba en mi zona de confort hablando con mis amigos de todo un poco y rumbo a ninguna parte, pensando que seguramente acabaríamos en algún "garito” cutre. En un momento del trayecto, parados en un semáforo, me invadió el humorista que llevo dentro, sin pensármelo dos veces, baje la ventanilla del coche y gritando hacia una pareja que estaba sentada en un banco en cierto estado acaramelado, les solté: {fue increíble lo de la otra noche, si quieres repetir llámame}- Mi compañero que conducía en ese momento, aceleró y nos fuimos entre tremendas risas viendo la cara de asombro que se le quedaba a la pareja.


Aparcamos el coche cerca de la zona de bares, pensando en la suerte que hemos tenido de aparcar tan cerca. Salimos del coche directos al primer sitio donde había algo de ambiente, pero por desgracia salimos en un visto y no visto, la música del local no era muy buena y encima nos pusieron garrafón del malo, una sensación de ardor que aún recuerdan mis intestinos.


Después del primer intento fallido de encontrar un buen sitio donde pasar la noche, decidimos entrar a una discoteca. Nada más entrar fuimos directos a la barra a por más gasolina para el cuerpo apoderándome de la primera silla que encontré, pudiendo disfrutar con tranquilidad de mi copa. Pasadas las tres copas empecé a ver factible el hecho de que se me da bien bailar, pensando en mi interior que ese pódium me estaba llamando con sus luces de colores. Acto seguido, me subí y haciendo buen uso de un movimiento de caderas me hice un hueco entre los allí presentes.


Arriba del pódium me imaginé mi propio concurso de baile, en el cual sólo hay un ganador y por supuesto ese iba a ser yo. Así que puse todo mi empeño en hacer mis mejores movimientos y pasos de baile, creo que visto desde fuera se me veía chocar y golpear a todo lo que tenía alrededor. A mi parecer fui justo vencedor, me había quedado solo en la tarima, así que decidí marcarme el baile de la victoria. Mientras estaba en pleno apogeo dando una vuelta al puro estilo “Bisbal”, mi pie se dio un paseo y salí despedido hacia el suelo, pasando de la gloria al fracaso absoluto en unos segundos.


Me desperté con un fuerte dolor de cabeza y sin saber dónde estaba, poco después descubrí que estaba de vuelta en el coche con mis amigos gritando y además uno de ellos estaba sujetando un trapo rojo en mi cabeza. Comprobé que todo estuviera correcto; piernas, brazos, manos, boca, nariz…pero, espera, un momento ¿Qué es lo que tengo en la cabeza? Un corte profundo que aún estaba sangrando, acto seguido, me desmayé.

Aquella noche la acabé en una sala de espera de urgencias esperando a que me cosieran la cabeza y pensando en que la próxima vez que me digan de "salir de trankis" me iba a poner una película en la tele.

Johnny A. Gaspar Uterra
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