• Memorias de un Vecino

EMBARCADOS SIN RUMBO EN UN LIO DE NÚMEROS


Hola bienvenid@s tod@s. ¿Sabéis esa emoción de tener planeadas unas vacaciones de ensueño, que lo tienes todo bien organizado y el plato fuerte es (redoble de tambor) que te vas de crucero? Por vuestro bien, espero que no os pasara lo que viene a continuación.

Una pareja se levanta emocionada a las 4 de la mañana, la noche anterior ya habían preparado sus maletas, ordenado la casa y dispuesto todo para salir directo a unas vacaciones surcando el mar. Habiendo engatusado la semana anterior a un amigo para que los llevara, habían quedado con él en el bar más próximo y abierto a esas horas tan mañaneras, así que os podéis imaginar el aspecto que podía tener el establecimiento.


Piden unos cafés con leche, haciendo hincapié en que los quieren con la leche natural, dado que al ser verano y tener prisa tiene todo el sentido del mundo, pero lo que no sabían era que para aquel camarero que el madrugar le afectaba a su sentido del oído y posiblemente del tacto, la leche natural era la misma que tienen almacenada en el interior de un volcán. Uno de ellos, dado que ya estaba pensando en que bañador ponerse primero que en la bomba que le habían servido, fue a dar su primer sorbo de café achicharrándose la lengua al instante, pegando un bote, junto con un grito y lanzando la taza a la mesa derramando así más de la mitad de su contenido.


Después de reponerse del primer traspié del día, pero aún con las motivaciones intactas, se subieron al coche para ir dirección al puerto, el amigo conductor haciendo caso omiso de las indicaciones de sus pasajeros, decidió por propia voluntad ir por un camino el cual dijo: “Es un atajo que yo conozco personalmente” A falta de una hora para poner rumbo a su nueva aventura y a no más de quince kilómetros ven como los coches empiezan a disminuir su velocidad, hasta detenerse por completo en varias ocasiones, pues había unas obras en la calle que estaban convirtiendo el "atajo" en una auténtica tortura. El amigo convertido a chofer por un día estaba sudando por la culpa que le recorría el cuerpo, así que decidió improvisar de nuevo haciendo una maniobra un tanto inadecuada, con la malísima fortuna que los vieron unos agentes que recorrían las calles. Imaginaros el momento de desesperación; estando parados, acabándose el tiempo para llegar al destino y por si fuera poco esperando a que los agentes acaben de redactar la multa para el conductor que se creía el protagonista de "transporter".


Llegaron al final del trayecto, parecía que, aun habiendo pasado otro traspié, tenían el tiempo justo para llegar al embarque. Se bajaron del coche, cogieron sus maletas, junto con sus mayores ilusiones de pasar una gran aventura, se despidieron de su amigo, el sacrificado, y se fueron rumbo a la fila donde se encontraban el resto de los pasajeros. Como puede acabar la odisea de esta pareja si no quedándose de piedra al comprobar, lo que ya les estaba diciendo el revisor, que sus billetes no eran para ese día, que estaban fechados para la madrugada siguiente.


Así acabaron la mañana estos pobres personajes, sentados en un banco del puerto junto a sus maletas, con alguna lagrimita en sus ojos y viendo como aquel enorme trasatlántico se alejaba lentamente con un millar de manos saludando para despedirse. Seguramente a la mañana siguiente tuvieron mejor suerte o quizás no...quien sabe.

Johnny A. Gaspar Utrera
  • Facebook Memorias de un Vecino

© 2020 para Memorias de un Vecino. Creado con Wix.com