• Memorias de un Vecino

EL MISTERIO DE MI INFANCIA SIN RESOLVER

Actualizado: sep 5


Hola, bienvenid@s tod@s. Esta experiencia comienza en un camping, yo tenía unos catorce años cuando fui con mis padres de fin de semana a visitar la parcela que tenían unos amigos. No tardé ni cinco minutos en irme con el hijo de doce años para que me presentara a sus amigos y me enseñara aquel lugar. La colla estaba compuesta por tres chicas y cuatro chicos que irían de edades entre once y dieciséis años, puesto que todos se conocían y yo era la novedad me gane un sin fin de preguntas mientras íbamos recorriendo los distintos puntos del camping. Por detrás del campo de fútbol se asomaban unos árboles secos junto a una casa medio en ruinas que me llamó mucho la atención. De seguida pregunté por esa casa ruinosa. La respuesta instantánea y clara por parte de todos fue:

“Es la casa encantada del antiguo dueño del terreno, además, cuenta la leyenda que aquel señor murió maldiciendo la construcción del camping”.


Como era de esperar, la testosterona y la valentía, hizo que se produjera el reto de entrar al atardecer, así nos presentamos los siete Guerreros delante de la casa dispuestos a vencer al miedo. El chico más mayor aseguró que ya había entrado y decidió ser el vigilante por si venía algún padre, además le pidió compañía a una de las chicas, cosa que años después entendería mejor. Dentro de la casa los cinco restantes, fuimos pasando por habitaciones desoladas, llenas de polvo, con muebles medio destruidos y con retratos de una época muy lejana en las paredes que le daban a aquel lugar un aspecto muy tenebroso. De un modo u otro, yo iba en cabeza, así que me adelanté al grupo y me metí en la habitación principal, pero para cuando llegó el resto, yo había desaparecido. Temerosos fueron mirando por el cuarto donde solo había una cama vieja de hierro sin colchón, una cómoda antigua de madera y en un extremo un enorme armario oscurecido por el abandono. Aquellos cuatro jóvenes que iban con las piernas temblando y gritando mi nombre para hacerme aparecer, aunque no había manera. Incluso el más valiente decidió abrir las puertas del gran armario, la sorpresa fue mayor cuando ahí no había absolutamente nada. Con más miedo que nunca querían salir rápido de allí y cogidos de las manos se pusieron a recorrer el camino de vuelta.


Pocos metros llevaban recorridos cuando se oyeron unos pasos, debido a la poca luz que entraba por las ventanas no podían distinguir nada a más de dos palmos de distancia. El grupo se encontraba en la mitad del pasillo, de repente emergió alguien de entre las sombras para darles un buen susto, de seguida se oyeron cuatro gargantas gritando al unísono y además una carcajada, la mía, ya que había ideado una estrategia para camuflarme en la oscuridad y poder asustar a aquel pequeño grupo.

Después del asustadizo reencuentro y tras unos merecidos insultos cariñosos lo que menos me esperaba era escuchar de nuevo unos pasos que se acercaban a nuestra posición, en ese momento nos cogió a todos completamente descolocados, no tenía ninguna gracia escuchar ruidos dentro de aquella tétrica casa. De repente, desde el fondo del pasillo se apreciaba una silueta entre la oscuridad y se escuchó claramente "fuera de mi casa". Nadie se paró a pensar ni un segundo, salimos corriendo de allí sin mirar atrás y solo una vez fuera nos miramos a ver si estábamos los cinco. Entonces, nos alejamos de aquel lugar explicando lo sucedido a la parejita que se había quedado fuera.


Aquella noche le di muchas vueltas a lo sucedido… ¿Quién habría podido hablar en tal lúgubre lugar? ¿La casa estaba encantada? Aún así pude dormir a pierna suelta y a la mañana siguiente disfruté de la piscina con el grupo, pocas preguntas me hacían respecto a los sucedido.

"Hay misterios que es mejor dejar sin resolver”

Johnny A. Gaspar Uterra
  • Facebook Memorias de un Vecino

© 2020 para Memorias de un Vecino. Creado con Wix.com