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EL COLCHÓN MILENARIO


Nos acababan de dar las llaves del piso nuevo a mi pareja y a mí, así que nos liamos a comprobar que todo estuviera listo para poder entrar a dormir esa misma noche.

  • La cocina americana y el comedor aprobados. “La cocina es el doble de grande que la de nuestro anterior piso”.

  • El baño aprobado, normalito, capacidad para una persona. Esto me proporciona más intimidad para que no entre mi pareja cuando esté haciendo mis necesidades.

  • Los electrodomésticos funcionan correctamente.

  • El dormitorio…os cuento

El colchón del dormitorio estaba envuelto en una misteriosa funda azul con florecitas, pero no le habíamos prestado mucha atención. ¿Nos quieren ocultar algo? Nos armamos de valor y decidimos mirar el interior del colchón.

Al abrir la funda del colchón una nube tóxica con calaveras y símbolos de biohazard nos golpeó en la cara.

El olor a orin, las manchas amarillentas por todo el colchón y el polvo grisáceo aterrador, nos hacía pensar que habían enterrado a Jesucristo o Tutankamón en el colchón hace mil años.


Después de hacer las pertinentes reclamaciones al señor de la finca, este se disculpó amablemente y nos ofreció un colchón nuevo. En ese momento, obtuvimos la verdad sobre la procedencia del colchón milenario.


Resulta que el anterior inquilino le confesó al chico de la inmobiliaria que cogió el colchón del piso (el colchón bueno) y le pego el cambiazo por el de la vivienda a la que iba a mudarse (colchón mutante). Así es como sin comerlo ni beberlo nos colaron un colchón con más carga viral que la COVID-19.

Alberto Rodríguez Rodríguez
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